La cabra montesa (Capra pyrenaica) es una de las especies de bóvidos del género Capra que existen en Europa. Se trata de un endemismo que actualmente sólo se encuentra en las áreas montañosas de España, de las cuatro subespecies ( 2 extintas) en la zona de Santiago-Pontones y en general en todas las cordilleras cercanas al Mar Mediterráneo encontramos la Capra pyrenaica hispanica que alcanza su mayor concentración en Sierra Nevada, en nuestras Sierras se recupera tras la epidemia de sarna que casi acaba con ella, ya que se pasó de 10000 ejemplares a 250, en la actualidad su población ronda los 2000 ejemplares.
CARACTERÍSTICAS
La cabra montesa es una especie con fuerte dimorfismo sexual, al igual que muchos otros bóvidos,existiendo gran diferencia entre machos y hembras.
Las hembras miden unos 1,20 metros de largo y otros 60 de altura en la cruz, pesando entre 30 y 45 kilos de peso. Tienen cuernos bastante cortos y se parecen bastante a una cabra doméstica.
Hembra y cría.PINCHAR EN IMAGEN PARA MAS FOTOS
Los machos, en cambio, pueden llegar a los 148 centímetros de largo y tener una altura de 77 centímetros en la cruz, alcanzando un peso máximo de 110 kilos.
Los cuernos de los machos son notablemente gruesos y pueden llegar a ser el triple de largos que los de las hembras. Están más separados entre sí que los cuernos de otras especies del género Capra. Los machos adultos tienen también una cara más alargada y la típica barba de chivo oscura bajo la mandíbula.
El color y longitud del pelaje varía según las subespecies y la época del año, tornándose más largo y grisáceo en invierno. Tras las mudas de pelo de abril y mayo, el color es pardo o canela, con manchas oscuras en la parte inferior de las patas que en los machos adultos pueden extenderse hacia los costados, hombros y vientre. La parte central de éste es blanca en ambos sexos, y la cola negra y corta (12-13 cm.).
Esta especie se desenvuelve por igual de día y de noche, aunque sus máximas horas de actividad se localizan por la mañana y a finales de la tarde, cerca del crepúsculo. En invierno desarrollan su actividad en las horas centrales del día, que es cuando hace más calor.
Son animales sociables, pero cambian a menudo de manada. Ésta puede estar constituida por machos adultos, hembras con sus crías o adolescentes de ambos sexos (en este último caso, sólo durante el verano). Los machos y las hembras adultas se reúnen en la época de celo, en los meses de noviembre y diciembre -caracterizados por los violentos combates cabeza contra cabeza de los machos- y las crías (una por parto) nacen todas en mayo.
Habitan tanto en bosques como en extensiones herbáceas, en cotas montañosas de entre 500 y 2500 metros de altura. La dieta es predominantemente herbácea, aunque en invierno se torna más arbustiva. Si es necesario, excavan en la nieve para acceder hasta la vegetación.
La cabra montesa cuenta con lobos, osos y águilas como depredadores naturales, pero éstos han desaparecido en los últimos tiempos de amplias zonas de su distribución. La caza de esta especie por parte del hombre se producía ya en la Prehistoria, primero a cargo del hombre de Neandertal y desde hace 40-35000 años, por nuestra especie. Son abundantes sus restos en las cuevas paleolíticas y aparece representada con frecuencia en las pinturas rupestres de toda la Península Ibérica, en nuestro municipio están representadas en los abrigos levantinos de Las Cuevas del Engarbo, especialmente curiosa es la escena en la que el personaje parece sujetar a una cabra montesa.
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Con la introducción de la agricultura y el aumento de la población humana (y con ello, de la caza), su población desapareció de varias zonas y en otras menguó ostensiblemente. En tiempos recientes, el hecho de ser una especie única en el mundo, endémica de la Península, la convirtió en una cotizada especie de caza mayor.
Ya a finales del siglo XIX, la población de cabra montés estaba en rápida regresión, habiéndose extinguido la subespecie gallego-portuguesa. No fue hasta 1950 cuando comenzaron a crearse numerosas reservas para proteger la cabra montesa, aunque en muchos casos no se crearon políticas adecuadas al efecto. La falta de cabras montesas para las cacerías intentó cubrirse durante el tardo franquismo con la introducción de otros bóvidos foráneos, como el muflón y el arruí, en nuestra zona muflón y gamo en 1953, especies que han tenido un impacto desigual sobre la flora y fauna local y en algunos casos han puesto aún más en aprietos a la cabra montesa, pues compiten con ella por los mismos recursos.
El Mufón especie no autóctona competidora de la Cabra Montesa.Muflona y cría.
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